Había una vez, un montón de anuncios en línea que no servían de nada.
Quizá eso sea el futuro de la publicidad tradicional; al igual que las vallas, mupies, u otros miles de cosas que contaminan nuestra ciudad visualmente. Los buenos negocios siempre comienzan a través de una comunicación efectiva y excepcional. La gran pregunta es ¿cómo lograr eso y no morir en el intento?
Los esfuerzos de promocionar un producto o servicio se diferencian por la claridad, efectividad y simplicidad de su comunicación. Primero, cuando nos referirnos a la claridad es mostrar todo aquello relacionado a lo que estamos vendiendo, sin tener que decir un montón de cosas que a nadie le sirven. Segundo, la efectividad es la manera de medir si estamos llegando a nuestra audiencia de la manera indicada ¿cómo hacemos eso? Casi todo se resume en: conocer a tu audiencia, más de lo que ellos se conocen a sí mismos. Sé observador, detallista y sobre todo lee (aun cuando no estés interesado en el tema). Tercero, tu comunicación debe ser simple; pero eso no significa que sea fácil de hace. Más es menos, dicen todos. No obstante, para comunicar menos, hay que hacer más: investigar, planificar, testear, examinar, entre otros.
La comunicación es más que una oferta de “50% de descuento” o una frase pegajosa. El camino para la entrega de un mensaje excepcional es la suma de varios factores como ser claro, efectivo, simple, entre otros.